
IMPORTANTE:
Ciudadanos de todo el mundo unen fuerzas para detener a la industria de la incineración, la famosa “fábrica de cáncer”.La organización ambientalista manifestó que tecnologías como la gasificación que se están evaluando en la provincia de Córdoba para el tratamiento de residuos urbanos (RSU), no han sido suficientemente probadas en el mundo y, en muchos casos, han generado riesgos para la salud y el medio ambiente.
En la actualidad se están promocionando nuevas tecnologías para obtener energía a partir de los residuos sólidos urbanos, frente a los rechazos de las comunidades ante la tecnología más conocida, la incineración con recuperación de energía. Si bien algunas de ellas se utilizan con carbón o petróleo desde hace décadas (1), es muy poco lo que se ha logrado en materia de residuos, según se analiza en el informe “Nuevas tecnologías para el tratamiento de residuos urbanos: viejos riesgos y ninguna solución” (2) publicado por Greenpeace.
En el caso de los RSU, son pocas las plantas que operan comercialmente a escalas significativas, por las dificultades que plantea la heterogeneidad y variabilidad de los residuos urbanos, que son una mezcla de plásticos, papel, restos de alimentos, metales, vidrios, residuos peligrosos domiciliarios, material electrónico, entre otros. De acuerdo a los ambientalistas, a diferencia de los residuos homogéneos u orgánicos, esta variabilidad complejiza y obstaculiza el buen funcionamiento de estas plantas.
“Resulta preocupante que en la provincia de Córdoba se evalúen estas tecnologías para el tratamiento de residuos urbanos que no han funcionado en la mayoría de los casos.En los últimos años, numerosos proyectos fueron rechazados en países como Estados Unidos y varias plantas en Alemania, por ejemplo, han tenido grandes fracasos” señaló Lorena Pujó, integrante de la campaña contra la Contaminación de Greenpeace.
En distintos países existen varios proyectos en estudio, plantas piloto y una intensa campaña por parte de empresas del sector a favor de este tipo de instalaciones, pero la mayor parte de los datos disponibles sobre las ventajas ha sido muy difícil de comprobar. La mayoría de las plantas de incineración con recuperación de energía, por ejemplo, en Europa, son convencionales, con los perjuicios al ambiente y la salud conocidos.
“La gestión de los residuos municipales debe pensarse en el mediano y largo plazo, adoptando modelos que no afecten el ambiente y la salud de la población. La incineración convencional o por etapas no es la solución a las necesidades energéticas ni a los problemas actuales de gestión de residuos, ya sean basurales a cielo abierto o rellenos sanitarios”, concluyó Pujó.
Para Greenpeace, la solución adecuada en términos sociales, ambientales y económicos, es la formulación de políticas y la implementación de programas de Basura Cero, que apuntan a lograr la reducción y el reciclado de residuos. A esto se debe sumar la sanción de leyes que contemplen el principio de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) que determina la responsabilidad de los fabricantes e importadores de diversos productos en todas las etapas de producción hasta el final de su vida útil e impulsa el ecodiseño y el reciclado.
Notas:
(1) Bajo ciertas condiciones estas tecnologías serían una opción viable para el tratamiento de residuos lignocelulósicos, como desechos forestales, para obtener diferentes tipos de biocombustibles
(2) Para leer el informe "Nuevas tecnologías para el tratamiento de residuos urbanos: viejos riesgos y ninguna solución" hacé click aquí.

Greenpeace destaca la importancia de que las empresas fabricantes de pilas muestren voluntad para responsabilizarse de los residuos de sus productos.Greenpeace celebró hoy el compromiso asumido por empresaEnergizer SA de hacerse cargo la gestión ambientalmente adecuada de las 10 toneladas de pilas recolectadas por el Gobierno de la Ciudad. En una carta dirigida a la organización ambientalista y al Gobierno de la Ciudad, la empresa manifestó la disposición de hacerse cargo del costo de la totalidad de las pilas recolectadas. El lunes pasado, la empresa Procter & Gamble, importadora de pilas y baterías Duracell, había sumido el mismo compromiso.
Greenpeace inició un mes atrás una campaña en vía pública y en Internet, destinada a exigir a todas las empresas importadoras de pilas y baterías que se responsabilicen de las 10 toneladas de pilas y baterías acopiadas por el Gobierno de la Ciudad y las exporten para su reciclado. La primera de las empresas a la que Greenpeace dirigió su reclamo fue Duracell y fue seguida por Energizer, marcas que dominan el mercado de las pilas primarias en Argentina.
“El compromiso asumido por las empresas es muy importante ya que dará una solución definitiva al destino y tratamiento de las 10 toneladas de pilas recolectadas y acopiadas por la Ciudad”, señaló Yanina Rullo, de la Campaña de Residuos Electrónicos de Greenpeace, “además es muy importante que las empresas productoras o importadoras de esta clase de productos comiencen a hacerse responsables de sus residuos tal cual sucede en otros países del mundo, agregó.
De la campaña de Greenpeace participaron más de 100 mil personas que enviaron e-mails a las empresas, reclamando que las marcas se hagan responsables de las pilas de la Ciudad, además de cientos de activistas que replicaron la demanda a través de las redes sociales como Facebook, Twitter y Sonico.
Greenpeace recibirá las pilas este jueves en el Obelisco, de 8 a 13 hs, según lo anunciado.
La Agencia de Protección Ambiental del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (APRA), lanzó en 2008 una campaña de recolección de pilas y baterías en dos etapas. La primera, a cargo del Gobierno de la Ciudad, llamaba a los vecinos a desechar sus pilas primarias (comunes) en los Centros de Gestión y Participación Ciudadana (CGPC) para luego ser gestionadas por el propio Gobierno de la Ciudad. En la segunda etapa, y mediante la Resolución 262 de finales de 2008 la APRA convocó a las empresas importadoras de pilas recargables a hacerse cargo, mediante planes voluntarios, de la recolección diferenciada, transporte, acopio y tratamiento de las pilas recargables en todo el ámbito de la Ciudad.
El resultado de la primera etapa de campaña de la APRA fue la recolección de 10 toneladas de pilas primarias. El Gobierno de la Ciudad intentó en primera instancia destinar estas pilas a un relleno de seguridad en la provincia de Córdoba pero, por presión de los vecinos que rechazaron este envío, no pudieron disponerse allí. Luego, y conflicto político mediante, la APRA tampoco pudo enviar las pilas a rellenos de seguridad en la provincia de Buenos Aires.
Según Rullo, “desde Greenpeace cuestionamos en un principio el Programa de la APRA, porque consideramos que son las empresas importadoras las que deben encargarse de darle la mejor gestión y tratamiento a los residuos de sus propios productos”. “Resolver de manera correcta, es decir con las empresas involucradas el destino de estas 10 toneladas de pilas acopiadas, es un gran primer paso dado mientras esperamos que se sancione la Ley de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos que está siendo tratada en el Senado”, agregó.
Greenpeace impulsa a través de un proyecto de ley nacional de Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos – entre ellos pilas y baterías agotadas- el principio que establece la Responsabilidad Extendida del Productor para que la población, a través de sus impuestos, y los gobiernos locales dejen de ser los responsables de administrar la contaminación de los dispositivos eléctricos y electrónicos, y pasen a ser quienes colocan estos productos en el mercado los responsables de su recolección, acopio y tratamiento.
“Resolver el caso de las 10 toneladas de pilas recolectadas por la Ciudad es un paso muy importante que sienta un buen precedente. Pero debemos tener en cuenta que las pilas y baterías junto con el resto de los aparatos eléctricos y electrónicos se encuentran hoy en una zona gris con respecto a la legislación vigente en materia de residuos. Por un lado corresponden a los residuos domiciliarios porque surgen del flujo habitual de los residuos domésticos, pero por el otro cumplen con los criterios de residuos peligrosos, por sus componentes”, señaló María Eugenia Testa, directora Política de Greenpeace.
“Es necesario que, para este tipo de residuos, se establezca el principio de Responsabilidad Extendida del Productor, que amplía la responsabilidad legal y financiera de los fabricantes e importadores una vez finalizada la vida útil de estos artefactos”. La solución al problema de las 10 toneladas de pilas del Gobierno de la Ciudad es un primer paso, para dar una solución definitiva al problema en todo el país es necesario el urgente tratamiento de una ley nacional de residuos electrónicos”, concluyó Testa.
* Para leer la carta de Energizer S.A. a Greenpeace en la que asume su responsabilidad, hacé click aquí.