2 de septiembre de 2010

Los activistas de Greenpeace pusieron fin a su acción en la plataforma petrolífera del ártico después de 40 horas

Los cuatro escaladores de Greenpeace que ocupaban plataforma Stena Don en la Bahía de Baffin, a unos 190 kilómetros de la costa de Groenlandia, finalizaron la acción contra la petrolera Cairn Energy.

Los cuatro activistas, que lograron suspender las actividades de perforación en este tiempo, fueron detenidos por la policía danesa.


Internacional Después de más de 40 horas suspendidos con carpas en la plataforma petrolífera Stena Don, operada por la empresa británica Cairn Energy, los activistas de Greenpeace pusieron fin a su protesta.

Durante casi dos días, bajo unas condiciones meteorológicas extremas, los escaladores lograron que Cairn Energy se viera obligada a parar sus operaciones de perforación. Debido a esto, Greenpeace espera que la empresa tenga menos opciones para completar la exploración antes de que las condiciones invernales la obliguen a abandonar la búsqueda de petróleo en aguas de Groenlandia hasta el próximo año.

Los cuatro activistas decidieron finalizar con la denuncia y subir a la superficie de la plataforma, siendo, después, arrestados por la policía danesa. Antes de terminar la protesta uno de los escaladores, Sim McKenna, comentó por teléfono: "Pudimos detener la búsqueda de petróleo de esta plataforma de perforación durante dos días, pero al final el clima del Ártico nos ha ganado. Es hora de bajar, pero estamos orgullosos de haber frenado la loca carrera por el petróleo del Ártico, aunque sólo sea por un par de días”.

Los activistas llegaron al Ártico a bordo del barco de Greenpeace "Esperanza". Su tripulación incluye a miembros argentinos de las organización, entre los cuales se encuentran el capitán de la embarcación Waldemar Wichmann (piloto de ultramar de primera) e Ignacio María Soaje. Ellos emprendieron el Tour del Esperanza junto a un gran equipo de campaña integrado por personas provenientes de todas partes del mundo: Panamá, India, Australia, Suecia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Finlandia, Italia, Ucrania, las Islas Cook y las Bermudas. Durante nueve días el Esperanza estuvo vigilado por un buque de guerra danés, comandos en lanchas rápidas y una flotilla de barcos de la policía.

"No estoy seguro de lo que nos va a pasar ahora, pero tan pronto como podamos, volveremos a hacer un llamamiento para que el mundo vaya más allá del petróleo. Es hora de pedir a nuestros gobiernos que combatan el cambio climático, que detengan las perforaciones en aguas profundas y peligrosas y que invertian en energías limpias", sostuvo Sim.

Greenpeace solicita una moratoria internacional de las explotaciones petrolíferas en aguas profundas así como una [R]evolución Energética en la forma de producir, transportar y usar la energía que permita prescindir de los combustibles fósiles gracias al ahorro, la eficiencia y a las fuentes renovables.


Recolección de pilas en el Obelisco suspendida por lluvia


IMPORTANTE:

La recolección de pilas en el Obelisco fue suspendida por lluvia. Las pilas serán recibidas el viernes 3 de 10 a 18 hs. en la oficina de Greenpeace Argentina, Zabala 3873, Chacarita, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Greenpeace: la gasificación de residuos urbanos supone más riesgos al ambiente y la salud que la incineración convencional

Ciudadanos de todo el mundo unen fuerzas para detener a la industria de la incineración, la famosa “fábrica de cáncer”.

CÓRDOBA, Argentina Greenpeace señaló hoy que las tecnologías alternativas a la incineración convencional, como la gasificación y la pirólisis, representan un mayor riesgo que la incineración de quema masiva de residuos urbanos. En los últimos años no han logrado convertirse en una opción viable debido a numerosos problemas, tales como fallas técnicas, emisiones de sustancias tóxicas y baja eficiencia energética, entre otros.

La organización ambientalista manifestó que tecnologías como la gasificación que se están evaluando en la provincia de Córdoba para el tratamiento de residuos urbanos (RSU), no han sido suficientemente probadas en el mundo y, en muchos casos, han generado riesgos para la salud y el medio ambiente.

En la actualidad se están promocionando nuevas tecnologías para obtener energía a partir de los residuos sólidos urbanos, frente a los rechazos de las comunidades ante la tecnología más conocida, la incineración con recuperación de energía. Si bien algunas de ellas se utilizan con carbón o petróleo desde hace décadas (1), es muy poco lo que se ha logrado en materia de residuos, según se analiza en el informe “Nuevas tecnologías para el tratamiento de residuos urbanos: viejos riesgos y ninguna solución” (2) publicado por Greenpeace.

En el caso de los RSU, son pocas las plantas que operan comercialmente a escalas significativas, por las dificultades que plantea la heterogeneidad y variabilidad de los residuos urbanos, que son una mezcla de plásticos, papel, restos de alimentos, metales, vidrios, residuos peligrosos domiciliarios, material electrónico, entre otros. De acuerdo a los ambientalistas, a diferencia de los residuos homogéneos u orgánicos, esta variabilidad complejiza y obstaculiza el buen funcionamiento de estas plantas.

Resulta preocupante que en la provincia de Córdoba se evalúen estas tecnologías para el tratamiento de residuos urbanos que no han funcionado en la mayoría de los casos.En los últimos años, numerosos proyectos fueron rechazados en países como Estados Unidos y varias plantas en Alemania, por ejemplo, han tenido grandes fracasos” señaló Lorena Pujó, integrante de la campaña contra la Contaminación de Greenpeace.

En distintos países existen varios proyectos en estudio, plantas piloto y una intensa campaña por parte de empresas del sector a favor de este tipo de instalaciones, pero la mayor parte de los datos disponibles sobre las ventajas ha sido muy difícil de comprobar. La mayoría de las plantas de incineración con recuperación de energía, por ejemplo, en Europa, son convencionales, con los perjuicios al ambiente y la salud conocidos.

“La gestión de los residuos municipales debe pensarse en el mediano y largo plazo, adoptando modelos que no afecten el ambiente y la salud de la población. La incineración convencional o por etapas no es la solución a las necesidades energéticas ni a los problemas actuales de gestión de residuos, ya sean basurales a cielo abierto o rellenos sanitarios”, concluyó Pujó.

Para Greenpeace, la solución adecuada en términos sociales, ambientales y económicos, es la formulación de políticas y la implementación de programas de Basura Cero, que apuntan a lograr la reducción y el reciclado de residuos. A esto se debe sumar la sanción de leyes que contemplen el principio de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) que determina la responsabilidad de los fabricantes e importadores de diversos productos en todas las etapas de producción hasta el final de su vida útil e impulsa el ecodiseño y el reciclado.

Notas:

(1) Bajo ciertas condiciones estas tecnologías serían una opción viable para el tratamiento de residuos lignocelulósicos, como desechos forestales, para obtener diferentes tipos de biocombustibles

(2) Para leer el informe "Nuevas tecnologías para el tratamiento de residuos urbanos: viejos riesgos y ninguna solución" hacé click aquí.